En los últimos años los centros de investigación de ambos lados del Atlántico centrados en la cultura artística han avanzado considerablemente en lo que al periodo barroco se refiere, tratando tanto aspectos de carácter local o territorios definidos, como análisis de carácter transversal o reflexiones interdisciplinares que nos han llevado a un mejor conocimiento del periodo.

En un congreso de carácter generalista como el que proponemos, no obstante, es cierto que se pueden delimitar ciertas áreas de trabajo que pongan de manifiesto los avances y tendencias de la investigación en estos momentos.

-Espacios científicos.

Las investigaciones sobre el periodo han proliferando mediante la presentación de tesis doctorales, así como presencia de investigadores en congresos, seminarios y encuentros de debate sobre el barroco iberoamericano; a lo que se unen publicaciones en distintos formatos que nos dan, en su conjunto, un compendio de líneas de trabajo y de evaluación historiográfica.

-Museos, coleccionismo, exposiciones y puesta en valor.

En los avances realizados en los últimos años han jugado un papel fundamental la renovación de muchos museos, el diseño de exposiciones de gran formato con catálogos que han puesto al día la investigación sobre la temática tratada, así como intervenciones de restauración arquitectónica que incluían no solo el edificio sino también los bienes muebles. Este conjunto de acciones han permitido la puesta en valor y el avance de la investigación del patrimonio barroco.

-Centralidades y redes.

La profundización en el conocimiento del arte barroco ha ido orillando los grandes centros tradicionales a favor de nuevas centralidades que enriquecen la creación y permiten acercamientos prioritarios y no dependientes de la vieja construcción centro-periferia. Además, las influencias han dejado de ser directas y en una sola dirección para percibir redes múltiples y variables que enriquecen las lecturas culturales de cada territorio.

-Tiempos y espacios.

Las diferencias en el desarrollo del barroco atendiendo a espacios concretos están marcadas por los procesos temporales, no suponiendo estos ni avances ni retrocesos, sino propuestas identitarias de carácter regional que permiten un acercamiento correcto a la percepción de cada sociedad y un enriquecimiento del sentido global de la cultura barroca. Incluso, superando los siglos del barroco histórico; entre los siglos XIX y XX, en algunos territorios se hacen reflexiones de ese pasado de enorme interés estético que denominados neobarroco.

 

-Cultura visual y construcción de imágenes.

El lenguaje visual, la lectura de imágenes en cada contexto y los modelos iconográficos comunes otorgan a la estructura formal de cada obra dinámicas y ritmos de influencia social variables en relación con los observadores de esa producción. Sistemas de comunicación iconográficos que permiten modificaciones y adaptaciones en relación al contexto social para el que se producen o donde se ubican. Fuentes utilizadas y plasmación de realidades efímeras que permiten lecturas urbanas y antropológicas de evidente cualidad.

-Procesos constructivos y sistemas de producción.

El diseño de obras en distinta escala, ya sea territorial, urbana, arquitectónica o de bienes muebles en sus distintas variables, se apoya en un tejido productivo donde obradores, talleres y maestros por un lado; así como mecenas, comitentes o instituciones organizan un sistema de las artes adaptado a cada realidad histórica y social concreta.

-Fiesta y ornato público.

La ciudad cambia físicamente con motivo de celebraciones de distinto signo que posibilitan la presencia de variados sectores sociales que exhiben sus identidades a través de ornatos públicos de carácter efímero o que construyen infraestructuras útiles que perpetúan sus acciones políticas o manifiestan sus valores ideológicos.